En algunas es más difícil de percibir que en otras; ahora que, o el representante de Pachelbel (si tuvo) no era como los actuales o los herederos son trillonarios.
¡Una sintonía que nunca quedará obsoleta! (la original claro)
En Obsoletosmantenemos que el cajón, el armario, el garaje, o donde sea que almacenamos los trastos, es un lugar importante para la obsolescencia. Cuando acaba nuestro amor por un gadget, lo ponemos al fondo de un estante. Es más sencillo almacenarlo que tirarlo o venderlo, lo que supondría una renuncia total y una especie de asunción de responsabilidad emocional. En realidad, hacemos con los aparatos lo que nos gustaría hacer con la gente. Me pregunto si nuestros nietos serán unos torturadores de robots.
Así que los aparatos se acumulan en los estantes y se aburren. Si Toy Story jugaba con esa fantasía de qué hacen los juguetes cuando nadie les ve -incluyendo la historia de desamor usuario-juguete- Stuff Vs Stuff muestra el lado más oscuro de la obsolescencia. Un walkman sin nada que perder cuyas cintas empiezan a desmagnetizarse. Una aspiradora que ha tragado más polvo que Lawrence de Arabia. Rabia primigenia que ellos mismos no sabrían explicar. Pinzas, baterías, velas, habitantes de cajones siempre dispuestos a ver cómo se destrozan dos aparatos que ninguna persona volverá a usar. Son menos de dos minutitos:
Este meneo me ha parecido gracioso: un artículo del ABC de diciembre de 1985 sobre la piratería fonográfica y la amenaza que representaba para la industria musical (en PDF). Y eso justo antes de que dicha industria viviera los años de vacas más gordas de su historia. Especialmente interesante el cuadro comparativo entre países para demostrar que en España somos, históricamente y desde los berberiscos, unos blandos con los piratas.
¿Cómo? ¿Que no hemos posteado aún el gráfico del vampiro? le dije a skot esta mañana cuando me lo mostró todo ufano. Pero si lo hemos usado en alguna conferencia y todo, insistí… pero no, no estaba aún en Obsoletos. Y mira que es un gráfico muy majo, que recoge lo que cuesta en dólares el consumo anual de los aparatos domésticos que se quedan en standby. Veamos…
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Lo aterrador en este caso no es el vampiro, sino que una tele de plasma puede chupar ciento sesenta dólares anuales de electricidad mientras espera a que la encendamos. Las líneas en rojo representan el consumo de los aparatos en standby pasivo, como un microondas de parpadeante reloj, y las líneas en azul representan el standby activo, como un grabador programado para encenderse o una consola que aprovecha los momentos de calma para actualizarse.
El gráfico salió hace unos meses en Good, la revista-asociación del buen rollito y el futuro sostenible. En Obsoletos ya hemos hablado del standby, y seguiremos en ello, porque la estrategia de los fabricantes de televisores es una barbaridad.
Si el otro día le dábamos unos cuantos palos a Nokia por la evolución de su software, hoy le reconoceremos un detalle que me encantó desde el primer día que lo vi. Cuando desenchufo el teléfono del cargador, el aparato me recuerda que no estaría mal desenchufar también el cargador para ahorrar energía. Frente a los televisores diseñados para quedarse en standby o las cunas de recarga de mp3 y cámaras, diseñadas para no desenchufarse nunca, Nokia apuesta por los buenos hábitos y por ayudar al consumidor a ser mejor persona.
Igual que se crea expectación con las obras de arte a la venta, estos días se habla en internet de que un ejemplar de Apple I saldrá a subasta en eBay las próximas semanas. Uno de los doscientos ejemplares que Steve Wozniak montó con sus propias manos en 1976. El Apple I está ahí ahí para ser considerado el primer ordenador personal, por lo que los quince mil dólares que se supone que cuesta no me parece un precio excesivo.
Hace unos meses de camino a casa, atravesé una de las puertas del Retiro que da a Menéndez Pelayo, y pasé al lado del cartel publicitario luminoso que veo cada día anunciando la marca que tocaba esos días, es uno de esos soportes publicitarios orientados hacia el camino del paseante que en su base suelen tener un contenedor para pilas usadas. Cuando el Retiro se cierra por allí no pasa ni el Tato, andando quiero decir, así que nadie ve la publicidad. Y es justo por la noche cuando el soporte está iluminado.
Ese día de uno de los lados del soporte, de un cable colgaba un interruptor. Curioso que es uno, lo presioné, y la luz se apagó. Una de las características que a mi juicio aportan valor a las intervenciones “artísticas” urbanas es la capacidad de devolver al ciudadano un derecho del que nunca debió carecer, aquellas que le permiten manipular el espacio público, que es también suyo, de manera inmediata, autónoma y responsable. Me pareció fantástico, sencillo, anónimo y eficaz.
Hoy, revisando la página de Luz Interruptus me encuentro con que su tagline reza: «Dejamos nuestros destellos de luz encendidos… para que otros nos los apaguen…» Me pregunto si habrán sido ellos los que llevaron a cabo la acción.
En cualquier caso, este colectivo madrileño y sus acciones a la luz de la luna van muy en esta línea. No dejéis de buscar sus intervenciones por las nocturnas calles de Madrid, o en su defecto, en su página. Yo me quedo con su manera de dignificar y humanizar los pasos bajo los andamios, tan solo con un poco de cartón y algo de luz.
Comparemos la expectativas que se tenían sobre una de estas tecnologías que eran el futuro, el reconocimiento de voz, y la realidad diez años después. La mayoría de los ordenadores que se venden, al llevar Windows Vista, están preparados para ello, y sin embargo nadie parece usarlo.
El ratón está condenado a desaparecer en un futuro. Esta idea la defienden los máximos directivos de Logitech, el mayor fabricante mundial de ratones. Por paradójico que parezca.
Según comenta David Talvy, director general de Logitech en España y Portugal, “en el futuro, el cursor en la pantalla se moverá con los ojos”.
De hecho, hoy en día ya se está avanzando en el reconocimiento de los movimientos del usuario, de tal forma que si éste mueve la mano delante de una cámara, el ordenador capta sus gestos. Finalmente, el ordenador será capaz de detectar los movimientos de la pupila y reaccionar en consecuencia.
Hasta que esto ocurra, hay otra tecnología que puede imponerse y desplazar al ratón: la del reconocimiento de voz.
Por ejemplo, el software ViaVoice de IBM, ya permite ejecutar comandos como ‘abrir ventana’, ‘cerrar programa’ o ‘abandonar Windows’.
Del mismo modo, se podrá dar instrucciones del tipo ‘mover cursor hacia arriba y a la derecha’ o ‘hacer doble click’. Parece demasiado lento, pero siempre se puede abreviar: con ‘arriba’, ‘abajo’, ‘a la derecha’. O, en este caso, ‘acabar’.
Diez años más tarde:
Claro, que el sistema de reconocimiento de voz de Windows Vista se presentó de la manera más gafe que recuerdo: en un auditorio lleno de gente, en una pantalla gigante, un pobre hombre al que habrían elegido por su voz alta y clara intentó dictar una carta a su madre. Cuando iba por Dear aunt, let’s set so double the killer delete select all decidió que mejor agarrar el ratón y seleccionar a mano. El vídeo de ese momento es un clásico de internet:
He encontrado por casa de mis padres un librito de 1977 editado por la UNED y titulado Fronteras de la ciencia. Recoge sendas introducciones a disciplinas que sólo por entonces comenzaban a ser conocidas: bioquímica, ecología e informática.
Comparando los conceptos que presentan, es la ecología la que más ha calado en el acervo popular, pero nosotros vamos a lo nuestro. Los autores de los capítulos dedicados a la informática son Alberto Kubusch López, ingeniero industrial con experiencia en RENFE y en el INI, y Luis de Cárdenas Cobián, teleco y con pasado en empresas como ITT y Nixdorf. Ambos ingenieros daban clase en la Escuela de Informática de Madrid (de la que el viejo informático ya narró los orígenes) y la mayor parte de su colaboración en el libro describe la arquitectura, funcionamiento y posibilidades de los ordenadores.
Sin embargo, el capítulo 5, titulado El mercado de la informática, nos retrotrae a un mundo de máquinas inmensas de millones de pesetas, desarrolladas y fabricadas por empresas americanas, japonesas y europeas como soluciones integrales -hardware, software y asistencia- todas incompatibles entre sí. Nos saltaremos el primer punto del capítulo, sobre la historia de la informática, y pasamos al segundo: Características de la industria de los ordenadores electrónicos. Es nuestra lectura de hoy:
La industria informática, o de los ordenadores electrónicos, muestra una serie de características típicas que le diferencian de otras industrias y le confieren un carácter singular; podrían citarse como más importantes las siguientes (el orden en que aparecen no implica juicio de valor sobre su importancia respectiva):
a) Rapidez de cambios tecnológicos.
b) Enormes costes de investigación.
c) Altos gastos de comercialización.
d) Problema de financiación de las ventas.
e) Enorme preponderancia de una firma suministradora.
f) Rapidez de crecimiento.
Parece interesante comentar más extensamente los puntos anteriores.
a) Rapidez de cambios tecnológicos.
Tal como ya se ha indicado en el punto anterior, los ordenadores electrónicos, desde el momento de su aparición, han evolucionado de forma ininterrumpida, tanto en lo que se refiere a los componentes utilizados para su fabricación -válvulas, transistores, circuitos integrados-, como en lo que se refiere a las facilidades ofrecidas para su utilización; ambos aspectos se aúnan para conferir a estos equipos prestaciones siempre crecientes sin aumento paralelo en el precio.
Lo anterior determina la rápida obsolescencia de los equipos; los usuarios advierten que su equipo “se queda antiguo”, lo que aconseja su sustitución más o menos inmediata por otro más moderno. El alquiler, práctica usual de adquisición de estos equipos, favorece, por su parte, estos cambios.
b) Altos costes de investigación.
Como consecuencia del punto anterior, las firmas fabricantes de equipos informáticos se ven obligadas a mantener unos elevados costes de investigación so pena de mantener en el mercado equipos superados por los de la competencia.
Merece resaltar que una parte cada vez mayor de los costes de investigación son atribuibles al desarrollo del software, en un esfuerzo por tratar de ofrecer al usuario, al margen de las calidades hardware del equipo, las mayores facilidades para la resolución de los problemas.
En cualquier caso, el desarrollo de un nuevo modelo o serie de ordenadores puede tener unos gastos de varios miles de millones de dólares; este coste repercutirá fuertemente en el precio del equipo, a no ser que la producción futura del mismo -determinada lógicamente por la mayor o menor aceptación del modelo en el mercado- sea verdaderamente importante.
c) Enormes gastos de comercialización.
La industria informática se caracteriza por unos gastos de comercialización muy elevados, originados por una parte por los propios esfuerzos de la venta (el mercado informático es tremendamente agresivo) y por otra parte los altos costes derivados de los servicios, altamente especializados, que deben darse al cliente para poner en marcha los equipos que fueron vendidos y las aplicaciones para los que lo fueron.
Todo ello determina que el precio a que haya de vernderse el equipo sea casi el doble que su coste real de producción (en el que se incluyen los gastos de investigación), sin que este margen suponga en la mayor parte de los casos unos beneficios demasiado elevados.
d) Problema de financiación de las ventas.
Aproximadamente un 70 por 100 de los ordenadores electrónicos, son adquiridos en régimen de alquiler, es decir que el suministrador recibe del cliente mensualmente una cantidad que, solo al cabo de ser abonada durante una serie de meses (normalmente entre 30 y 40 meses), llega a cubrir el coste del equipo. Ello lógicamente origina problemas financieros realmente importantes para las distintas firmas suministradoras.
e) Enorme preponderancia de una firma suministradora; IBM.
A nivel mundial, pocos sectores industriales registran una preponderancia tan enorme de una sola firma, como en el caso del sector informático, donde la firma IBM (International Bussiness Machines) domina más del 60 por 100 del mercado mundial. Este predominio origina de hecho una situación cercana al monopolio.
Dada la influencia cada vez mayor que la informática tiene en el desarrollo de una serie de industrias, algunas de interés estratégico, los países europeos y japón han sentido la necesidad de favorecer y fomentar la creación de industrias nacionales en los respectivos países, que puedan competir, siquiera en forma mínima, con la potente industria americana.
f) Rapidez de crecimiento.
Como ya se comenta con mayor grado de detalle en el punto V.3, la industria informática ha tenido, desde su aparición, un crecimiento verdaderamente espectacular, pudiendo estimarse la tasa de crecimiento acumulativo anual en un 20 por ciento.
He encontrado en Afrigadget un curioso y significativo hackeo. Luca Varaschini nació y se crió en Robertsport, Liberia, donde su padre trabajaba como médico. Ahora vive en Milán, y recientemente ha hecho su primer viaje a Robertsport desde que era niño. Según cuenta en su crónica, pudo comer unos pasteles cocinados en un horno hecho con el buzón de devoluciones de un Blockbuster.
Y aquí es cuando todos nos preguntamos ¿cómo llega un buzón de Blockbuster a Liberia? ¿Qué caminos misteriosos sigue la chatarra? ¿Qué fue de Blockbuster? Al menos en España cerraron tras unos cuantos años de agonía; los trabajadores estaban estresados, los precios eran altos, y se respiraba mal karma. Al menos enseñaron a los videoclubs tradicionales que hay que tener un local limpio e iluminado y que hay que diversificar en videojuegos y chuches. En fin, aprovecho para recordar este meme de internet, que además está (o estaba) en Oviedo:
El método de almacenamiento y recuperación de información en discos es similar a tocar un álbum en su tocadiscos. La información, como una canción específica de un álbum, está almacenada en los discos a lo largo de círculos concéntricos denominados pistas. La cabeza de lectura/grabación de la unidad de discos, semejante a la aguja de un tocadiscos, retrocede y avanza de una pista a otra a medida que el disco gira. Mientras se mueve la cabeza, el DOS encuentra información para recuperar o localizar un lugar en el disco donde almacenar la información.
Así se explica cómo funciona un disco de datos en el manual IBM. Utilización del DOS 4.00, que nos encontramos en un contenedor cualquiera hace tiempo. Es un tomo de más de trescientas páginas sobre todo lo que se podía hacer con ese sistema operativo. Se publicó en 1988 encuadernado con anillas y se vendía junto a una copia en dos disquetes del sistema operativo. Es de la época en que los manuales venían preparados para sacar una de las hojas y ponerla bien cerca del teclado mientras probabas el comando que estabas estudiando; la época en la que las ilustraciones eran bellos y sencillos dibujos a línea. Nostalgia de diseñador.
Este martes Edu vino a cenar a casa. Como la opulencia de nuestras cenas, al parecer, es legendaria, se vio impelido a traer una ofrenda. Su ofrenda (que aceptamos graciosamente) fue una Palson cx 340.
Probablemente Edu te suene porque fue él quien hizo las fotos durante nuestros talleres en la facultad de físicas. Más probablemente Palson CX-340 no te suene de nada. Es un nombre que viene de antes de que las consolas tuvieran nombres grises y anodinos, con palabras como “Play”, “Game” o incluso “Entertainment”. De cuando en la industria del entretenimiento electrónico se llebaban nombres dinamicos y proactivos, con números grandes (y me refiero a números de al menos tres cifras, no birrias como “32″ o “64″). Tenías la Atari 2600, la Coleco Telstar Classic 604, la Hanimex 7771 y claro, la Palson cx 340.
Palson cx340 con los mandos recogidos
Ya habrás averiguado (la foto ayuda) que estamos hablando de una consola. Aunque en realidad no tiene ningún orificio/compartimento donde introducir juegos. Sólo permite jugar a los cuatro que trae preinstalados. Variantes del Pong los 4, por cierto. Pero, claro, es lo que se llevaba por aquel entonces.
Al parecer, estos artilugios vieron la luz en españa en 1977 (y supongo que alguno caería en el 78, pero no he encontrado nada al respecto) de la mano de Electrónica Ripollés, tal como atestigua la plaquita que tienen en la parte trasera. Solo para que quede claro: este trasto es 10 años más viejo que mi Spectrum. Técnicamente, es una consola de tiempos de Franco, date cuenta.
Electrónica Ripollés. Acercando el futuro a España
Aparte de los dos mandos, de los que hablaré luego, tiene 5 interruptores que permiten seleccionar respectivamente: Encendido-apagado, tamaño de las palas, velocidad de la bola, ángulo del rebote y el tipo de juego. Hasta aquí normal. Lo curioso del asunto, algo que no ves en los juegos de hoy en día, es que puedes, tranquilamente, cambiar la posición de cualquiera de esos interruptores durante la partida; los cambios se dan inmediatamente y la partida sigue como si nada.
En realidad los cables se quedan un poco cortos.
Y digo CUALQUIER interruptor. Así que si tienes un amigo cabroncete no solo verás cómo el tamaño de tu pala o la velocidad de la bola cambian de repente, tambien te puedes encontrar con que empezaste jugando a futbol y en lo que tarda la bola en ir de un lado a otro de la pantalla has pasado a jugar a tenis y luego a frontón. Y la verdad es que esa mutabilidad hace que el juego sea mucho más interesante, sobre todo cuando ya te has tomado un par de cervezas. Pero mejor echale un ojo al vídeo para hacerte una idea.
Los mandos, por su parte, sólo tienen el botón de reset (mal sitio para un botón de reset) y una rueda para mover las palas. Como era de esperar despues de más de 30 años, cuando los probamos por primera vez resultaron demasiado erráticos. Al mover la rueda las palas saltaban arriba y abajo con bastante alegría. Por eso, y porque quería ver como eran por dentro decidí abrir uno de ellos.
El potenciómetro controla la posición de la pala
El reset pone los marcadores a cero
Como ves, no hay nada complicado ahí dentro. El botón de reset simplemente empuja una chapilla que cuando hace contacto con el cable amarillo resetea la máquina y la rueda esta engarzada en un potenciómetro (oséase, una resistencia variable). La máquina mide esa resistencia y según el valor que tenga pone la pala en un punto u otro de la pantalla. Y ya está.
Así las cosas, me imaginé que la culpa de los saltos la tendría el potenciómetro. Verás, un potenciómetro es basicamente un semicirculo de material con cierta resistividad y dos contactos eléctricos. Uno de los contactos esta en un extremo. El otro contacto se puede desplazar a lo largo del semicírculo. De esta manera, cuanto más lejos esté del extremo más cantidad de material resistivo tendrá que atravesar la corriente eléctrica y mayor será la resistencia total. Me sigues, ¿no? Bueno, pues ese contacto que se mueve se llama cursor.
En general los potenciómetros están bien sellados, pero 30 años de mugre se acaban colando por cualquier rincón. Si se deposita roña sobre el material resistivo puede hacer que el cursor no haga buen contacto y entonces la resistencia que nos de el potenciómetro variará segun la distribución que tenga la mugre ( la cual es bastante aleatoria despues de todo).
Total, que abrí los potenciometros y los limpié bien con alcohol. Lo puse todo en su sitio de nuevo y debo decir que funciona perfectamente.
Solo tienes que levantar las pestañitas con unos alicates de punta fina para desmontarlo.
Luego hay que limpiar bien la "herradura" negra y los contactos de cobre.
Así que aquí nos tienes, toda la tarde jugando al fútbol con dos palotes.
Tenemos por casa un NSLU2 (SLUG para los amigos), un aparatico que permite, entre otras cosas, conectar tus discos duros externos a la red local, de manera que se puede acceder a ellos desde cualquier ordenador de la red. Lo usamos como servidor local de música y películas, y para bajar torrents porque está todo el día encendido. Para la compartición de archivos usa Samba, que es el protocolo de intercambio de archivos de Windows.
Así que he cogido nuestro viejo Toshiba (un Pentium a 200 MHz con 32 MB de RAM, ya sabes) y le he instalado LinNeigborhood, un cliente gráfico de Samba que permite acceder a esos discos compartidos y los monta como si fueran parte del sistema local. De esta manera el usuario (y los programas iniciados por él) puede acceder al contenido de estos discos exactamente igual que si estuvieran en su propia máquina. El pequeñín ya forma así parte de nuestra red casera,
LinNeigborhood haciendo su trabajo
Como soy un hombre ambicioso tambien le he instalado el MPlayer. Mplayer es un gran reproductor de vídeo (grande en espíritu, pequeño en requerimientos) capaz de reproducir prácticamente cualquier formato de vídeo que se te ocurra. Me preguntaba qué tal se le daría la reproducción en un ordenador tan antiguo. Y para ponérselo aún más difícil intenté reproducir un archivo desde el Slug, por red. El resultado lo puedes ver aquí abajo.
¿Te acuerdas del portátil que compró skot el otro día en el rastro? Sí, ese Toshiba Satellite Pro 490que no tenía cargador. Bueno, pues resulta que entre las docenas de cargadores y fuentes de tensión que hemos ido reuniendo estos meses hay uno que le va perfecto. Tener la casa como un desguace tenía que tener alguna ventaja despues de todo, ¿no?
Ahí lo tienes, en toda su gloria electrificada.
Y no solo le va el cargador, el ordenador funciona perfectamente. Incluso traía un Windows 98 prístino e inmaculado, como recien instalado, lo que me hace sospechar que este portatil se ha pasado 10 años criando polvo en algún cajon, pero esa es otra historia.
¿Que tenemos pues por ocho euros? Un Pentium 2 a 233 MHz con 32 Megas de RAM y 4 Gigas de disco duro. Una pantalla de 800×600, lector de CDs, dos ranuras para PCMCIAs y puertos serie, paralelo, infrarrojo y USB. Oh, y tambien tiene tarjeta de sonido, una Yamaha OPL3-SA3 que, como verás luego, me ha tenido entretenido un buen rato.
De izquierda a derecha: conector para monitor externo, puerto paralelo, infrarrojos, USB y serie y un conector para teclado al lado del cable de alimentación.
Como ves, de RAM anda algo escaso, está en el límite de lo que sería utilizable, pero el resto de cosas están bastante bien. Me gusta, en concreto la cantidad de puertos que tiene. No es nada facil encontrar un portatil con USB y puerto paralelo a la vez. Por lo general, los que son suficientemente modernos para tener el primero ya no montan el segundo.
Total, que me encariñé con el trasto, para qué te voy a engañar. Así que decidí meterle Linux por la SGAE con la esperanza de tener un sistema compacto que poder llevar a los talleres en lugar del típico ordenador de sobremesa.
Empecé instalando FreeDOS (que no reconocía la PCMCIA), despues probé con Damn Small Linux y con Feather Linux (no detectaban la tarjeta de sonido), y al final, tras 8 duros dias de prueba y error, instalé Debian y (contra todo pronostico) conseguí configurarlo todo correctamente. Para conocer los detalles de cada instalación solo tienes que seguir leyendo.
Está a medio camino entre un aparato mecánico y un pavo real
Se trata de un gramófono de marca Radium, sólida construcción en madera y chapa, y a manivela. El gramófono, inventado en 1888 por el alemán emigrado a EEUU Emile Berliner, fue la segunda generación de reproductores de música tras los fonógrafos de cilindro de Edison, y la primera para millones de personas de todo el mundo durante los siguientes ochenta años. En realidad, un tocadiscos actual puede ser llamado gramófono, porque no existe una línea divisoria entre ambos conceptos, aunque solemos llamar tocadiscos a los reproductores de discos de vinilo, y gramófono a las posibilidades anteriores.
Su diseño es una pequeña maravilla. Es un aparato sin duda diseñado para toda una vida, ideal para Manu. Es a la vez sólido y muy ligero. He hecho un cutresquema de sus diversas partes. La caja contiene un sencillo mecanismo para almacenar la energía aportada desde la manivela. Esa especie de final de barra de cortina es el tope extraíble, un sencillo mecanismo de retención, pues si sueltas la manivela cuando estás cargando la máquina empieza a girar libremente y te puede llevar un dedo. Los mandos de control son dos: para controlar el encendido/apagado, y para la velocidad. Esta última palanca, que en el estado actual del gramófono tiene que estar exactamente donde está para que la música suene correctamente, es un mecanismo antiobsolescencia, pues el muelle que acumula la energía habrá sufrido cambios de todo tipo en su estructura en los sabe dios cuántos años que tiene. También se incluye una cajita para las agujas intercambiables, que parecen herrumbrosas puntas de compás.
El cono (tengo entendido que técnicamente no es un altavoz, a ver si alguien lo aclara) comienza en realidad en la propia aguja, engarzada a un tubo que se puede doblar en dos sitios -para colocar la aguja sobre el disco, y para girar verticalmente todo el conjunto o sus dos partes- y que se va ensanchando hasta la parte final azul.
Y ¿qué tal funciona?
Bien, el único disco a mano es el que venía con el aparato, un estupendo single de Mantovani y su orquesta con más cicatrices que los muslos de José Tomás, y las primeras pruebas fueron más que nada para ajustar la velocidad a la que debería girar el disco. Diría que la palanquita tiene una precisión de medio centímetro fuera de la cual lo que suena no parece música.
No he dicho que, una vez ajustado, siempre parezca música.
Una docena de vueltas a la manivela bastan para escuchar el single entero. Lo que más llamará la atención a esta mi generación de las loudness wars es que en los momentos álgidos del tema musical aquello suena estruendosamente alto, mientras que las partes de clarinete y cosas suaves casi ni se distinguen por encima del ruido uña-rascando-pizarra de la aguja contra el disco. Por supuesto, no hay control de volumen, salvo la posibilidad de meter una toalla en el cono.
La conclusión a la que he llegado es que el volumen es en realidad muy parecido al de los instrumentos grabados en el disco. El gramófono fue para la mayoría de la gente la primera manera de escuchar música que no estaba siendo ejecutada en directo, por lo que tiene lógica que reprodujera a su volumen real tanto las atronadoras cascadas de violines como los finos solos de flauta.
En cuanto a la calidad del sonido… ni la aguja estaba limpia, ni el disco estaba usable, por lo que el sonido final es una combinación del ruido uña-pizarra antes mencionado, voces de fantasmas que parecen provenir de detrás del cono, y atronadores y espontáneos ruidos rítmicos entre alegres y militares. En todo caso, la asombrosa capacidad del cerebro humano para percibir la música me permitió por unos segundos volar a un mundo de gomina y corbatas de pajarita.
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.