Cuentan en Teknoplof la historia de un ordenador de mano que apareció en el año 2000 y del que muchos no habíamos oído hablar: el Cybiko. Un interesante caso de obsolescencia por riada, pues aunque el Cybiko recogía todas las tecnologías de su época a un buen precio, los avances en las PDAs lo dejaron enorme, engorroso e inservible en tres años: en ese tiempo, la informática de bolsillo adoptó las pantallas en color, el wifi y comenzó a converger con la telefonía.
Isaac Asimov, como muchos escritores de ciencia ficción de su generación, nunca estuvo interesado por los ordenadores, hasta el punto de que el único que poseyó fue un regalo que le duró muchos años:
Puede que el lector piense que, ahora que tengo un ordenador y que estoy al corriente con los tiempos modernos, la gente ya me deja en paz, pues no. A la velocidad que progresan estos aparatos, el mío, que tiene nueve años, resulta medieval. De hecho, ya no se fabrica.
¿Cómo limpiar un disco de vinilo lleno de polvo y suciedad acumulada? Hablo de esa mierda que no se va con una bayeta humedecida, de migas que se posaron sobre el disco allá en 1984. Pues con cola de carpintero, la blanca. Hay unos cuantosvídeos sobre el tema. La versión pija de la cola es el producto australiano Record Reviginizer.
Desde su salida al mercado, la videoconsola PlayStation3 ha surtido de noticias desgraciadas a sus usuarios; normalmente en forma de capado de funciones. Tal vez recuerdes que al principio se le podía poner Linux, era compatible con sus antecesoras PS1 y PS2, conectar dispositivos USB… todas esas posibilidades han ido siendo eliminadas en cada actualización de software de la consola, hasta estos días en los que se ha descubierto el fallo de programación de Sony que permitirá en un futuro muy próximo hackearla por delante y por detrás. La gente de CRySoL lo explica magníficamente en un artículo que nos demuestra que siempre que se pone una valla, alguien intenta saltarla.
Ayer noche se emitió en la 2 de Televisión Española el documental Comprar, tirar, comprar, estrechísimamente relacionado con este blog en cuanto a temática; tan estrechamente que desde ya queda como documental de cabecera. Los televidentes catalanes pudieron verlo hace unas semanas en TV3, y el resto puede acudir al microsite de Comprar, tirar, comprar en rtve.es y pinchar en el link que hay a la derecha, pues la peli estará online durante dos semanas a partir de hoy. Por cierto, nos ha entrado la curiosidad, que tal vez alguno de nuestros lectores de fuera de España podría disolver, de saber si rtve.es permite el visionado de programas desde el extranjero.
Dirigido por la alemana Cosima Dannoritzer, este documental nos ha descubierto un puñado de personas interesantes, comenzando por la propia directora alemana: ha realizado otro documental de temática obsoleta como Amnesia Electrónica, también para TVE, del que nos tendremos que poner a buscar algún rastro.
Bueno, ¿y de qué va el documental? Pues de obsolescencia programada, como reza su antetítulo. De bombillas que se diseñan para durar mil horas cuando podrían durar décadas. De impresoras que dejan de funcionar porque se lo dice un chip que llevan dentro. De baterías de iPod. De basura tóxica en Ghana, producto de esta marea de consumo irracional. A ritmo ágil, pues hay mucho que contar y se intenta recorrer el siglo XX desde los comienzos de la industrialización hasta la era electrónica y tóxica. Nos lo hemos visto emocionados, sintiendo que algo de lo que comenzamos a hablar en un blog hace un par de años llega a la tele, aunque sea la actual ultraminoritaria segunda cadena de TVE.
De los personajes que salen, nos ha llegado al corazón Mike Anane, ghanés que lucha contra el tráfico de residuos electrónicos desde la tierra víctima de tales tratos y con las armas de un periodista. Pero Serge Latouche, defensor de la teoría del decrecimiento, Giles Slade, autor de Made to break, o Casey Neistat, que denunció la imposibilidad de cambiar las baterías de los primeros iPod, se merecerán nuestra atención en un futuro cercano.
Dos links para hoy. En el Diario Maracaibo hablan de diez tecnologías que no dieron la talla en 2010, desde el fracaso de productos como la PSP Go o el Nokia N8 hasta la decadencia de MySpace o el coitus interruptus de Google Wave.
Por contra, en Spike comentan diez tecnologías que no acaban de morirse. Con lo que parece un poco de manía hacia lo viejo, repasan la situación de las Polaroid, de los radioaficionados o de las máquinas de escribir. Me pregunto qué pinta ahí el Laser Disc; la mayoría de la gente que ve nuestra colección de laserdiscs comenta que nunca había visto uno.
Cuentan en El Documentalista Enredado que aquella querencia que teníamos los usuarios digitales por conservar en soporte físico todo tipo de archivos y documentos ha remitido en favor de la nube, de flickr y scribd y google y todo eso. No lo tengo tan claro, tras desapariciones como la de Geocities y la versallesca capacidad de los discos duros actuales.
Un vídeo un poco tontorrón para entretener esta plomiza tarde de agosto, ¿qué pasa si sueltas los platos de un disco duro en plena faena?
Un disco duro normal gira a 7200 revoluciones por minuto, por lo que el borde se mueve a 130 Km/h. Debido al deslizamiento sobre el suelo liso tardan en coger velocidad, pero el salto que pegan al final nos da una idea de la enorme energía cinética que guardan.
Apuntan en Generaccion.com que los recientes experimentos con móviles de pantalla grande podrían ser el inicio de una reacción contra la constante miniaturización de estos aparatos desde que aparecieron en el mercado hace lustros. Ciertamente, un teléfono grande permite una pantalla más legible, unas teclas más accesibles, una carcasa más robusta y una mayor batería, pero dudo mucho que los tres últimos factores sean tenidos en cuenta por los fabricantes de moviles.
Gracias a Microsiervos llegamos a una galería de imágenes basadas en la siguiente premisa:
¿Qué harías si pudieras viajar en el tiempo? ¿Asesinar a Marilyn Monroe? ¿Consegur una cita con Hitler? Por supuesto. Pero, después de eso, lo que yo haría es conseguir todos lo aparatos de tecnología moderna que pudiera encontrar, llevarlos a finales de los 70, rediseñarlos superficialmente para adecuarlos a la época, fundar una empresa de electrónica de consumo para vender en todo el mundo, y sentarme a ver cómo gano billones, trillones o incluso millones de dólares.
Alt/1977 es un proyecto gráfico basado en el mashup, en la nostalgia retro y en la ironía (fijarse en la letra pequeña de los anuncios). Hay que imaginarse estos productos como extraterrestres de V recién aterrizados, infiltrándose en un mercado de líneas y estética similar, pero con dificultades para expresar su verdadero potencial con el vocabulario de la época.
Así titulan en Cinco Días un artículo sobre la tecnología obsoleta. Un buen resumen del estado de la afición al tema que incluye vinilos, pinballs, polaroids y consolas de ocho bits.
Los inicios de Google fueron en la Universidad de Stanford, como parte del doctorado de unos estudiantes. Por aquellos tiempos, en 1996, los datos indexados les cabían en diez discos duros de 4 GB…
La historia del buscador está llena de frikadas curiosidades, os dejo unas pocas:
Me ha hecho especial gracia la ocupación de colocador de bolos, desempeñado por adolescentes hasta los años 40. Si hoy las boleras son la máxima expresión del posmodernismo colorista de la sociedad de consumo, el pasado nos evoca una infame sordidez en la que un chiquillo pobre nos contemplaba aburrido desde el fondo del pasillo de madera.
En algunas es más difícil de percibir que en otras; ahora que, o el representante de Pachelbel (si tuvo) no era como los actuales o los herederos son trillonarios.
¡Una sintonía que nunca quedará obsoleta! (la original claro)
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.