El Apple /// nació en 1980 con muchas esperanzas puestas en él. Era un ordenador rápido -2 MHz- potente -hasta 128 K de RAM- y completo, con disquetera, teclado y dos puertos serie para conectar periféricos.
Sin embargo, la vida comercial del Apple /// fue breve y oscura. El PC de IBM acababa de nacer y su modelo de arquitectura abierta había roto el mercado, con docenas de fabricantes fabricando ordenadores compatibles. El Apple /// era relativamente caro, más de tres mil dólares, y, más importante, albergaba importantes fallos de diseño.
En lo que ya es una tradición de la marca, los ingenieros de Apple decidieron no incluir un ventilador en el interior de la computadora. Eso, unido a lo juntos que estaban los componentes para caber en lo que en aquellos tiempos era una carcasa pequeña, provocaba un notable recalentamiento de la placa base. Este calentamiento causaba dilataciones, que a su vez provocaban que los circuitos de la memoria RAM se aflojasen de su sitio.
La propia empresa informó a los usuarios en un boletín de una manera para solucionar esos problemas en el Apple ///: levantando la máquina tres pulgadas sobre la mesa y dejándola caer. El golpe reasentaría los módulos de memoria.
Vaya, hombre, ¿de qué me suena eso? pensamos cuando leímos la historia. Pues nos suena de algo que le pasó hace tiempo a Manu, cuando llegó a sus manos un iPod de cuarta generación que había perdido toda gana de vivir. Manu googleó un poco, y descubrió que dejar caer un iPod desde cierta altura en el momento en que arrancapuede solucionar ciertos problemas de enquistamiento del disco duro interno. Dicho y hecho, Manu consiguió un nuevo reproductor de música por la vía de la reparación.
Así pues, en el caso de que un producto Apple comience a darte fallos, es posible que la solución sea levantarlo unos centímetros y dejarlo caer.
Ya hablamos hace un tiempo de modelos de pequeños negocios relacionados con la reutilización. En el caso de hoy, se trata de dos colegas que decidieron hacer algo más que un taller de reparación de productos de Apple; su criatura, iFixit, es un verdadero centro de conocimiento sobre el desmontaje de los productos de la manzanita. Allí hay organizados tutoriales para cambiarle la batería a un ipod o para sacarle un uñero a un macbook.
En Obsoletos no solemos hablar mucho de Apple, porque no somos consumidores, pero las políticas de esta empresa respecto a la apertura de sus productos han llevado a los usuarios a emprender, uno a uno pero apoyándose unos en otros, el largo peregrinaje del jailbreaking y de los furtivos cambios de baterías lejos de los talleres oficiales. Igual que los poderes municipales llevan a los ciudadanos a hacer botellón, la estrategia de Apple lleva a sus usuarios a aprender mucho más sobre sus cacharros de lo que Steve Jobs habría querido, valiéndose de foros y de webs como ésta para ello.
Los tutoriales para desmontar el hardware manzanero son muy valiosos: Apple diseña sus productos como fortalezas impenetrables, apoyados en el hecho de que la calidad de sus carcasas les permite ajustes por los que no pasa una uña (y mira qué uñas en la foto). Así que siempre hay un truquillo, y todo eso está muy bien expuesto. Que me ha gustado el material, vaya.
El esfuerzo ha dado sus frutos, porque los chicos viven de esto. Además de los tutoriales, tienen una tienda de piezas en la que puedes comprar esa batería que ya no dura, o esa pantalla que ha recibido un golpe. Envían a España y media docena de países latinoamericanos. Si le tenías cariño a tu gadget -y Apple trabaja muy duro para que se lo tengas- no lo tires porque se haya estropeado, ¡repáralo!
Apple lanzó su último remesa de MacBooks con el eslogan «La familia de portátiles más ecológica del mundo» (The World’s Greenest Family of Notebooks). Es una afirmación atrevida que justifican en el vídeo a través de tres características: su carcasa de aluminio de una pieza, lo que le permite ser completamente reciclable; funciona con un cuarto de la energía que necesita una bombilla, lo que demuestra su alta eficiencia energética; y la ausencia de elementos químicos tóxicos como el mercurio.
1. ¿Son los Macbooks la familia de portátiles más ecológicos del mundo?
Según la EPEAT el último MacBook Pro es reciclable en un 90% al menos. También evalúa con una puntuación de 0 sobre 3 la selección de materiales de Apple por no usar plásticos biodegradables, y plásticos y otros materiales procedentes de procesos de reciclaje.
Mediante el Programa de Reciclaje de Apple un cliente que compre un ordenador o un monitor Apple tiene derecho a un servicio de retirada de su viejo ordenador o monitor, independientemente del fabricante. Dell, en cambio, ofrece la retirada de cualquier producto propio sin la condición de compra previa. Un punto a favor de Apple es que todo lo recicla en plantas en norteamérica, no recurriendo a las ciudades vertedero del tercer mundo.
3. ¿Puede funcionar con un cuarto de la energía necesaria para una bombilla?
Los nuevos MacBook funcionan con una pantalla retroiluminada con LEDs, lo que hace que consuman un 30% menos que una LCD convencional. Además, Apple afirma que la vida de sus baterías llega hasta los mil ciclos de carga-descarga total, lo que supone un avance sustancial con respecto a los 200 y 300 ciclos de los anteriores modelos.
Aunque los nuevos portátiles de Apple no están completamente libres de Brominated Flame Retardant (BFR) ni de Policloruro de Vinilo (PVC), como prometieron, sí que han reducido las cantidades considerablemente. Las baterías no contienen mercurio, cadmio; las pantallas están libres de mercurio y arsénico.
No es tan fácil ser verde decía la Rana Gustavo en la mejor canción infantil de todos los tiempos. Y mucho menos si eres ordenador portátil de último modelo.
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.