Bloq Despl en español, Scroll Lock en inglés, es una de ésas teclas misteriosas que pueblan nuestros teclados. Tiene su origen en el IBM PC y servía para modificar el comportamiento de las flechas de dirección y usarlas como cursor. Hoy en día se mantiene como un vestigio, pero conserva unas cuantas funciones muy concretas que nos enumera el intereternauta.
Manu hizo estos muñecos para explicar a sus compañeros de piso qué es la pareidolia. Son los teclitos, entrañables seres compuestos por un cable eléctrico y una tecla. De la tecla depende la personalidad de cada teclito, ¿qué nombre le pondríais a estos tres?
Un teclito diseccionado
Para los primeros, que Manu confeccionó en Caracas, se usó cable de red, dotándoles así de más tentáculos y por tanto mayor poder destructivo. Pero los teclitos no nos harán nada malo si no les ofendemos. Nos vamos a bailar en su honor a las fiestas de Tudela, volvemos la semana que viene.
Nuestro amigo Chema tuvo la audacia de convencernos para acudir un día al cole en el que enseña inglés. Antes de que nos lo pudiéramos plantear seriamente, aparecimos la mañana de ayer en el C.P. Fernando III de Bolaños, Ciudad Real, armados con un carrito de la limpieza lleno de trastos, dispuestos a hacer chapas con teclas de teclado y muñecos hinchables con ventiladores de ordenador.
Qué buena gente son los niños
Nos pasamos toda la mañana con los chavales de quinto y sexto de primaria, y aprendimos tanto de ellos como ellos de nosotros. A ellos les interesaba saber si éramos hermanos, y a nosotros su relación con las tecnologías. Al fin y al cabo, estos niños tienen más o menos la edad de Google. Así pues, algunas conclusiones en bruto que pudimos extraer a lo largo de cuatro horas de convivencia y charleteo:
Muy pocos tienen ordenador personal, en general usan uno familiar o lo comparten con sus hermanos. Prácticamente todos tienen teléfono móvil, aunque está prohibido llevarlo al colegio. En clase tampoco hay ordenadores.
Usan el PC sobre todo para jugar, tanto a juegos actuales como a otros en flash por internet. También para buscar información para los deberes. No parecen hacer distinción entre lo que les ofrece la red y un ordenador (para ellos, todos los ordenadores tienen internet).
Las webs que visitan no son para niños. Youtube, Hotmail, muchas de juegos flash, periódicos deportivos… Por un lado, tengo la impresión de que no existen buenas webs infantiles. Por el otro, hoy en día los niños están en manos de Disney y Mattel, pues los padres no los van a orientar en su relación con la web. Y ni Disney ni Mattel han hecho esfuerzos realmente serios para sorberles el cerebro online. Por ahora.
Redes sociales: a sus diez u once años, todos tienen MSN Messenger, pero ninguno Tuenti o Myspace. Sí que mencionaron Metroflog un par de veces. En cualquier caso, sus contactos son más familiares que amigos.
Muy pocos han visto un ordenador por dentro. Un porcentaje semejante al de los adultos. Cuando les soltamos un poco el rollo de la obsolescencia, no tuvieron problema en comprender el concepto: tirar cosas a la basura porque son viejas, no porque estén rotas. Ejemplo muy comprensible para un niño: la Playstation 2 y la Playstation 3.
Apuesto a que un buen número de críos que utilizan habitualmente el ordenador nunca han visto un disquete de 3,5 pulgadas y por tanto no relacionan el icono del disco como un medio de almacenamiento en el que guardar el archivo.
Pues bien, todos los chavales identificaron sin problemas un disquete de 3,5 cuando se lo enseñamos. Mito cazado.
Por último, un vídeo de los cachorros humanos de tres y cuatro años bailando en torno al pompero, que se dio un tour por todas las aulas:
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.