Erika Moen es una dibujante de comics radicada en Portland. Es autora de una de las mejores introducciones al sexo lésbico que he podido leer, y desde hace tres años dibuja su propia vida, a página semanal, en la web DAR, a Super Girly Top Secret Comic Diary. La página de la semana pasada trataba sobre sus problemas con su nuevo teléfono móvil, así que le escribimos pidiéndole permiso para traducirla. Hela aquí, con su marido Matt:
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No sabía yo que en EEUU también regalan los aparatos a quienes no lo necesitan.
Igual que se crea expectación con las obras de arte a la venta, estos días se habla en internet de que un ejemplar de Apple I saldrá a subasta en eBay las próximas semanas. Uno de los doscientos ejemplares que Steve Wozniak montó con sus propias manos en 1976. El Apple I está ahí ahí para ser considerado el primer ordenador personal, por lo que los quince mil dólares que se supone que cuesta no me parece un precio excesivo.
Uno de los titanes del rock más admirados por estos lares es Brian May, peludo, doctor en astrofísica y rector de la Universidad John Moores. Y guitarrista de Queen en sus tiempos. Un parto aprovechado que ha compuesto algunas de las mejores canciones para aullar borracho a la luz de la luna.
Hace un tiempo que hablamos de Carlos Rey, ingeniero y amigo de la casa que se construyó su propia guitarra hace cosa de cuarenta años. Pues ya es algo que tienen en común Brian May y él. El británico se construyó una guitarra en 1963, y ésa es la guitarra de Brian May, a secas. Con ella aprendió a tocar, ha grabado todos sus discos y actuado en conciertos. Por supuesto, una guitarra así tiene nombre: la Red Special.
Brian May con su guitarra
Situémonos a las afueras del Londres de 1963. El joven Brian, de 16 años, escucha en la radio canciones que no puede reproducir con la guitarra acústica que tienen en casa. Las guitarras eléctricas son muy caras. Su padre Harold, ingeniero eléctrico, le propone construir una. Los años siguientes son un permanente work in progress, añadiendo elementos cuando se tienen a mano. El puente formaba parte de una chimenea de caoba de derribo, los muelles del trémolo son de una moto, los fonocaptores se hicieron con un alambre enrollado, pero no daban buen sonido y hubo que comprar unos comerciales. El objetivo fue siempre conseguir una guitarra de calidad, con un sonido concreto que sólo estaba en la mente de Brian y que salió a la luz décadas después con sus grandes solos y riffs para Queen. El último añadido fue el descubrimiento de que usar una moneda de seis peniques como púa aportaba un sonido más limpio.
El producto final
Dada su condición de objeto mítico del rock&roll, la Red Special ha sido objeto de singular cuidado por parte de su dueño. Durante las giras una persona se encargaba exclusivamente de su transporte y mantenimiento, y desde finales de los noventa ha sido restaurada un par de veces por alguno de los mejores luthiers británicos.
De hecho, la Red Special ha salido tan buena que mucha gente quiere una igual. Brian May colaboró con la marca de guitarras Guild para construir réplicas comerciales, que se pusieron a la venta en 1984 con el nombre de BMH1. Ha habido otras iniciativas parecidas, y muchos artesanos en todo el mundo son capaces de replicarla.
Bloq Despl en español, Scroll Lock en inglés, es una de ésas teclas misteriosas que pueblan nuestros teclados. Tiene su origen en el IBM PC y servía para modificar el comportamiento de las flechas de dirección y usarlas como cursor. Hoy en día se mantiene como un vestigio, pero conserva unas cuantas funciones muy concretas que nos enumera el intereternauta.
Hace poco hablábamos de las posibilidades creativas de la destrucción, y mira por donde esa línea nos ha llevado a descubrir una de las personalidades más inclasificables de internet. Un artista que une oriente y occidente, lo cósmico y lo técnico, Kabul y Palm Springs. Pero empecemos por el principio: leyendo en menéame una nota sobre una obra de arte realizada con un OLPC pasado por el microondas. Velaquí:
OLPCSSlug
Sí, es como… un gusano con ojos… saliendo de un ordenador destrozado… Sí, algo así. Es tan feo como parece, vaya, no esconde nada. Esta obra de arte está a la venta en eBay por 26.001 dólares. Un chollo, al precio que está el dólar. El autor se llama Kenny Irwin; ahora deberíamos llamarle Hassan, pues hace más de un año que tiene nombre musulmán, pero al parecer no se termina de acostumbrar.
El artista, en lo alto de un peñasco
Kenny no tiene web personal, pero sí una gran presencia en internet. Su cuenta en flickr alberga treinta y pico mil fotos, y la de youtube más de trescientos vídeos. El hombre está orgullosísimo de ser la 615ª persona más famosa de internet (¡sentimos mucho no haberte descubierto hasta hoy, Kenny!) y desde luego hay que reconocerle que se lo ha currado.
El padre de Kenny Irwin mantiene un rancho-hotel en Palm Springs donde, al parecer, se han alojado muchas celebrities desde que abrió hace cuarenta años. En ese ambiente liberal y creativo debió crecer el bueno de Kenny, cuyo destino estaba marcado: gastar mucho dinero y hacerlo de manera muy creativa ¿Un ejemplo? Nuestro amigo es autor del mayor montaje doméstico de luces de navidad de todo el mundo, al que él denomina Robochristmas y lleva ampliando desde los años 90. Lo tiene en el jardín de su casa y cada año llegan reporteros de TV de más lejos. Esa capacidad de proclamarse musulmán y pasarse semanas montando un belén… ¿no es deliciosamente californiano?
Setenta millones de bombillas alcanzó en la edición de 2008
Pero hoy no veníamos a hablar de las aficiones de Kenny. El buen hombre monta en helicóptero, hace esquí acuático, sigue el fútbol americano, turismo científico, MTV Punjab… o sea, que no acabaríamos nunca. Como artista, los robots y la estética centroasiática están muy presentes en su obra ¿Cómo se come eso? Vean este vídeo (no es necesario verlo hasta el final, es sólo para una breve inmersión en el universo estético de Kenny), los mejores robots pakistaníes del mundo:
Vale. Ahora ya estamos un poco más sintonizados. El discurso de Kenny se basa en el uso de los elementos más pop del mundo occidental inscritos en escenas del mundo musulmán, aprovechando a la vez elementos inequívocamente musulpop como los autobuses pakistaníes. Si lo piensas, es asombrosamente simple, quiero decir… somos mil millones de personas a cada lado del muro, y este hombre es el primero que se sienta a horcajadas. Su obra mantiene un escrupuloso respeto hacia todas las formas de religión o creencia, otro rasgo muy californiano; supongo que Kenny habrá tenido que dar muchas explicaciones a sus vecinos sobre su turbante y su barba, que no se dejó crecer por haber sido educado de aquella manera, sino tras viajar y reflexionar. Además escribe muy mal en inglés, y no sabemos si es parte del personaje -aportando esa ingenuidad del que no posee del todo aquello que dice- o es que fue escolarizado en casa.
La creación que nos permite hablar de Kenny en Obsoletos -porque a los amigos ya se lo hemos enseñado, y nos hemos pasado el fin de semana viendo sus vídeos- es su robot microondas: AMIR9000. Es una especie de escultura funcional hecha con una docena larga de microondas y luces de colores en el patio de casa, creada para torturar todo tipo de objetos:
Kenny, o Hassan, ha achicharrado más de doscientos objetos, mientras lo grababa en vídeos que están a nuestra disposición ¿Es más divertido ver morir un iPhone en un microondas o en una trituradora? Internet nos proporciona la respuesta, bendito siglo XXI. Por cierto, aquí está el vídeo de la creación de la obra de la primera foto del post, todo un OLPC destrozado al ritmo del magnetrón.
Y lo más interesante: tuvimos dudas de si considerar a Kenny Irwin un artista o un friki de internet (¿es que hay que elegir?) hasta que vimos su obra a la venta. Sin duda, esos veintiséis mil dólares le acreditan como artista. Uno de los más originales y productivos de los que hemos tenido noticia, y en cuyo taller hay una estantería con ojos de taxidermista, media docena de teclados de juguete encima de la mesa (ver el final del vídeo del OLPC) y cientos y cientos de cosas que cualquier novia llamaría basura y que a nosotros, qué quieres, nos hace sentirnos como en casa.
Hace algún tiempo comentamos la iniciativa de donatumovil.org, consistente en unos sobres prefranqueados en los que meter el aparato para, sencillamente, echarlo al buzón. Hoy hablaremos de otra campaña, más ambiciosa, promovida por los fabricantes de electrónica.Tragamóvil es una fundación que ha colocado cientos de contenedores en toda España a los que podemos arrojar nuestros viejos aparatos. Tragamóvil es un invento de Asimelec, la agrupación de empresas fabricantes, comercializadoras y distribuidoras de productos telemáticos. En Europa, las empresas generadoras de material electrónico son las responsables de su tratamiento una vez desechado, como sucede con los neumáticos o los electrodomésticos.
Tragamóvil, como buena iniciativa del siglo XXI, tiene una mascota:
Cristina Narbona, anterior ministra de Medio Ambiente, haciendo uso
Si escribo hoy acerca de Tragamóvil es porque esta mañana he captado por casualidad una entrevista en la radio a alguno de sus responsables. Han sido cinco minutos, y no puedo encontrar el audio para ponerlo aquí (Radio Intereconomía, a las once menos diez), pero el tipo ha dicho unas cuantas cosas muy interesantes. La primera: que Tragamóvil es una apuesta por el reciclaje, y que el 90% de los componentes de un móvil, incluyendo cables, baterías y cargadores, se pueden reciclar; y supongo que ellos van a intentarlo. Otra cosa que he podido escuchar, y son datos aterradores: en España se compran 17 millones de teléfonos móviles cada año, se cambian de media cada doce meses, y cada hogar tiene siete móviles funcionales guardados en cajones.
Tragamóvil lleva con los contenedores desde 2006, con éxito de crítica y público: el año pasado recogieron el material equivalente a nueve millones de teléfonos, que es un buen pellizco de los 20 millones de aparatos que se desecharon. Con la colocación de contenedores en lugares de paso como los centros comerciales y universidades, la cosa parece haber funcionado, y en Obsoletos nos alegramos sinceramente. Así que, funcione o no, encuentres o no la batería o el cargador, lleva toda esa basura que tienes en el cajón a un contenedor de Tragamóvil y habrás hecho algo bueno.
Hace tiempo que en este blog recogemos las creaciones artísticas sobre la obsolescencia electrónica. Nuestros obsoletos de honor hacen lo que nos gustaría hacer a nosotros si tuviéramos tiempo y maña. Hemos aprendido a ver y apreciar esa estética: de zinc y placa verde, de alambres y componentes colgando, de plástico de carcasas. Tengo la impresión de que es un movimiento con futuro, llámame optimista, pero veo una clara evolución desde las primeras instalaciones de Nam June Paik hasta el WEEE Man, que celebra la propia corporeidad del aparato. Estoy intentando hablar de temas puramente formales: diría que los artistas están empezando a domar una estética.
Nuestro personaje de hoy entronca esta estética de cables y trozos metálicos con otro mundo, tan alejado como apasionante: las zapatillas deportivas. Personalmente y como diseñador, es un tema que me apasiona y procuro mantenerme al día, leyendo blogs como el de Seize 9. Hay mucho material en el mundo de las zapatillas, ¿sabías que Nike lanza cada día varios modelos? Suelen ser reinterpretaciones de versiones de modelos famosos, creadas con algún color o textura especial en honor a algún acontecimiento peregrino. Se venden en ediciones especiales, a cientos de dólares, en tiendas selectas donde van los raperos más famosos a comprarlas de noche para lucirlas en algún partido de basket. El hip hop, el baloncesto, el rap, y todas esas manifestaciones de la cultura urbana crean el fermento para una movida zapatillera de lo más activa. Muchos grandes graffiteros han podido diseñar zapatillas para marcas de primer orden.
Y aquí tenemos a Gabriel Dishaw. Oriundo de Indiana, artista de la escultura y artesano de la reutilización. Este hoosier comenzó a dar forma a la basura en el instituto, y ahí sigue hoy a sus casitreinta. Todo su trabajo consiste en esculturas realizadas con basura electrónica, y me han llamado la atención sus zapatillas.
Primera zapatilla de Gabriel Dishaw: Junk Dunk
Aunque tuvo que destrozar una zapatilla de verdad para su primera obra en este campo, el resultado debió parecerle suficientemente interesante como para continuar. La segunda versión le salió mucho más acabada; había domado la estética.
Segunda versión de Junk Dunk, "más limpia" en palabras del artista
Hoy en día, Gabriel construye réplicas de zapatillas reales, lo que en ese mundo es muy importante: allí Nike o Adidas es el artista, y cada zapatilla tiene un nombre y excusa o razón de ser. No hay reflexiones de índole artística detrás de cada zapa, pero sí una voluntad de ubicación a medio camino entre la ontología y el marketing.
Frankenstein Terminator
La última creación de Gabriel Dishaw son las Frankenstein Terminators, una interpretación metálica de las Nike Terminator, un clásico de la marca americana de 1985. En una atención al detalle digna de una edición especial de zapatillas, Gabriel ha construido también su caja y etiquetas para ofrecer una especie de arte à la marketing. Por lo que hemos leido en su blog, lo próximo serán unas Nike Blazer, otro modelo aún más mítico de 1973.
Sony, la empresa que creó el disquete tal y como lo conocemos, dejará de fabricar disqueteras. Supongo que es difícil rentabilizar un componente tan extendido y barato. Sin embargo, seguirán fabricando disquetes, de los que el año pasado se vendieron 17 millones en todo el mundo.
En 1879 Thomas Edison hizo la primera demostración pública de su bombilla incandescente. El acto formaba parte de un proceso de desarrollo que había comenzado en 1875 con la compra de una patente a Henry Woordward y Matthew Evans, dos canadienses que habían perfeccionado un método para hacer el vacío en un bulbo de cristal. Los esfuerzos técnicos de Edison se centraron en conseguir un filamento duradero, para lo que probó centenares de materiales, principalmente orgánicos. Cuando hubo conseguido que el filamento de bambú carbonizado aguantara mil horas, Edison emprendió el mayor reto: convencer a la gente de las bondades de la iluminación incandescente.
Thomas Edison con su bombilla
La iluminación eléctrica ya existía, de hecho, por entonces: las ciudades se alumbraban con lámparas de arco voltaico, tan frágiles como peligrosas. El empeño de Edison estaba en meter su invento en las casas, alimentado por la energía que él mismo comenzaría a vender desde sus fábricas de luz. Como cuando a Nintendo le interesa hacer juegos para vender consolas, o viceversa, o cuando Telefónica creó Infovía para que los internautas consumieran más minutos de teléfono. La obsolescencia favorece este tipo de sinergias.
Así, Thomas Edison anunció, ante los periodistas, cómo iba a cambiar el mundo gracias a su bombilla:
Haremos la electricidad tan barata que sólo los ricos quemarán velas
La bombilla tenía muchas ventajas sobre lámparas de aceite y de arco, velas, candiles y otras tecnologías lumínicas de la época: era en todos los aspectos más segura y no olía. Pero Edison destacó algo en lo que probablemente sólo él creía: la electricidad sería tan barata que todo el mundo la disfrutaría. Más barata, aún, que las velas ¿Estaba errado acaso?
Hace un par de semanas se dejaron de vender bombillas incandescentes de 100 watios en la Unión Europea. Para celebrarlo, fuimos a comprar unas cuantas a un bazar. El invento popularizado por Thomas Edison da sus últimos pasos en Europa debido paradójicamente a su elevado consumo. Una bombilla incandescente gasta demasiada electricidad, porque convierte la mayor parte en calor y no en luz. Y, ahora que todo el mundo puede pagar la iluminación con bombillas, los gobiernos prohíben las bombillas porque consumimos mucho.
Sin embargo, los gobiernos apuestan por las lámparas compactas fluorescentes (las llaman “de bajo consumo”) para sustituir a las bombillas. Las fluorescentes consumen menos electricidad (no convierten tanta en calor, por eso puedes tocarlas con la mano cuando están encendidas) pero a cambio contienen mercurio, muy venenoso. Son sólo un par de miligramos por bombilla, esto es, muchísimo menos del que había en los termómetros antiguos, pero sospecho que la mayoría de estas bombillas acabarán en la basura común y no en los contenedores adecuados. En Obsoletos somos muy de LEDs, y apoyamos la idea de Ison21 de que debería impulsarse la iluminación en base a LEDs antes de promocionar la fluorescencia. Pero bueno.
Así pues, 130 años después, la bombilla incandescente desaparece del mercado. Pero algo del invento de Thomas Edison seguirá presente: a la rosca de una bombilla común se le llama casquillo Edison. En efecto, todas las bombillas domésticas del mundo son compatibles desde que se empezaron a vender, algo alucinante si nos atenemos a otras tecnologías. Y seguirán siéndolo, aunque ya no sean incandescentes.
Para que quede claro, veremos qué hay que hacer para poder leer datos digitales a través del puerto paralelo del PC, mediante un programa en C y en un entorno Linux (aunque los circuitos que usaremos son validos para cualquier entorno).
Recapitulemos: el conector del puerto paralelo tiene 25 pines, que se corresponden con tres lineas de datos diferentes (Data, Control y Status) según este esquema:
Valor de los pines del puerto. Extraido de CodeProject
Además tenemos que Data es de entrada/salida, Control es sólo de salida y Status sólo de entrada. Y que en un determinado pin 0V representan un 0 lógico y 5V un 1 lógico, salvo en los pines que están invertidos (Y este puede ser un buen momento para repasar el primer artículo).
Vimos también que para sacar un byte a través de un puerto hay que usar la función:
outb(Byte,Puerto);
donde Byte es el byte de datos que queremos mostrar y Puerto es el numero del puerto que queremos usar y que en la mayoría de los casos es 0×378 para el puerto de datos, 0×379 para el puerto de status y 0×380 para el puerto de control.
Pues bien, para la entrada de datos tenemos una función similar:
inb(Puerto);
que devuelve un byte de datos leidos a traves de Puerto. Por ejemplo, para leer desde el puerto de status y guardarlo en la variable input pondríamos:
short int input = inb(0x379);
Y eso es todo amigos, pero antes de ponernos con un programa de ejemplo deja que aclare una cosilla sobre circuitos eléctricos.
El pasado viernes se montó una barbacoa en el nuevo local de Basurama, en el castizo barrio madrileño de Ventas. También es el nuevo local de Obsoletos, donde podremos dedicarnos al bricolaje electrónico y al acúmulo informático. No era ni siquiera una fiesta de inauguración, porque nos queda un mes de obras y mudanzas, pero muchos amigos querían conocer el espacio donde Basurama va a dar su Gran Salto Adelante. Para inmortalizar un poco la fiesta, grabamos un vídeo en time lapse con una webcam y un ordenador:
Momentos gloriosos: a los 30 segundos, el primo del casero -con camisa azul, a la izquierda- viniéndonos a echar la bronca, a los 53 alguien toca la cámara, al 1:13 hay cambio de parrillero y Carlos Rey deja su sitio a Skot, a los 2:50 Nanclares se sube a la escalera y nos lidera en la recogida, de ahí todo el mundo mirando a la izquierda.
Para obtener las fotos, usamos un pequeño programa para Linux llamado Motion, que incluso es más de lo que necesitábamos porque puede detectar movimiento. Se usa desde la consola y se configura editando un archivo de texto como indican en este artículo de Bulma. Aunque para hacer un vídeo en time lapse no es necesario configurar casi nada (sacamos una foto cada cinco segundos, sin importar el movimiento que hubiera) creo que Motion será una parte importante en el sistema de seguridad que montaremos en el local, por supuesto a base de informática desechada.
El New York Times ha elaborado un gráfico para mostrar el volumen de ventas de cada formato que ha empleado la industria musical. Se trata de una línea del tiempo de 1978 a 2008, cosa que puede no verse a la primera:
Línea del tiempo de las ventas por formato musical
Viendo el gráfico, se comprende que los empresarios musicales estén mucho más alarmados por la muerte del CD que por la del cassette o la del vinilo. También se puede comparar la escala de las descargas de pago… se ve que estamos muy al principio de ese negocio, si es que la industria consigue apoderarse de todo el tinglado que tenían desde los tiempos del LP: grabación, distribución y promoción. Por ahora, la música en internet está en manos de iTunes y de MySpace, el primero centrado en la distribución y el segundo en la promoción. Pero, a pesar de tanto ruido, las descargas de música generaron tanto dinero en 2008 como los CDs en 1986. O bien a las descargas les faltan muchas papillas, o bien el futuro de la música consiste en algo diferente a una industria enorme, poderosa y centralizada como la que hemos conocido.
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.