En agosto de 2005 los países Unión Europea pusieron en marcha la directiva sobre basura electrónica, conocida como WEEE (Waste Electrical and Electronic Equipment), según la cual los aparatos electrónicos y eléctricos potencialmente contaminantes han de seguir un ciclo de recogida diferente al de la basura normal, del que se responsabilizará principalmente el fabricante o vendedor. En España he visto que se usan las siglas RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), así que tendremos que aprendérnoslas para pedir la próxima subvención.
Esto favorece la creación de un mercado para reutilizar y reciclar basura electrónica, como el que ya hay en EEUU: Gazelle es un servicio que nos compra nuestros aparatos viejos. Cuenta con una enorme base de datos de gadgets y es muy sencillo de utilizar, con unos pocos clics sabremos cuánto nos dan por cada cosa. Que suele ser poco, pero hay quien valora no perder el tiempo intentando vender en eBay o en segundamano.
Antes de irnos de vacaciones queremos cerrar los talleres del próximo curso, así que skotpérez y servidor skotpérez, paaq y servidor nos vamos a Ciudad Real a ver a la gente de la universidad. Y de paso nos dejaremos caer por la Pandorga. Ya os contamos a la vuelta.
Tras esa inicial que no he conseguido descifrar se esconde un tipo de Illinois con su propia tienda en Etsy: Obvious Front (arte folclórico del siglo XXI, le dicen). D Young se dedica principalmente a la joyería con componentes electrónicos. Sus simpáticos y diminutos robots están hechos principalmente a base de condensadores, y son un estupendo regalo para lucir este verano. Además, para ser joyería artesana, es realmente barato.
Estos pendientes cuestan 20 dólares ¿Es cosa mía o recuerdan a los marcianos de Toy Story?
El señor Young comenzó a hacer robots con lo que rapiñaba de televisores viejos allá por los 80. Como él mismo dice, con el tiempo ha conseguido un método de trabajo que mantiene una estética inconfundible en el producto, el trabajo manual le resulta agradable y sencillo, y los precios son asequibles. Larga vida a los emprendedores.
Necesitamos un standard para dispositivos portátiles.
El tema tiene más relación con la obsolescencia de lo que parece. Hay una gran distancia entre los factores que mueven al consumidor a comprar un producto tecnológico y el uso que finalmente se le da al producto, lo que lleva a que productos mal diseñados, aunque se vendan bien, acaben antes de tiempo en la basura. El límite de las tres horas, que por supuesto no está recogido el ningún documento, lleva muchos años con nosotros (a mi Game Gear le duraban las pilas tres horas). Los teléfonos -en conversación- y los ordenadores portátiles parecen incapaces de superar esos doscientos minutos de uso; los reproductores MP3 y las videoconsolas sí que han podido.
En cuanto al segundo y tercer puntos, son todavía más evidentes. La moda impulsada por el iPod de no hacer accesible la batería, teniendo que acudir a un servicio oficial para cambiarla, será causa de miles de toneladas de residuos electrónicos en un futuro, causados principalmente porque al cacharro se le acabó la pila. La necesidad de standards, tanto en baterías como en cables o enchufes, es algo que podríamos tatuarnos todos. En resumen: cuanto más autónomos y actualizables sean nuestros productos, más cariño les tendremos y más tardaremos en tirarlos a la basura.
Sony y Toshiba no midieron nada bien su guerra de formatos y perdieron ambos. Resultado: vivimos la Edad Dorada de las tarjetas de memoria flash. A pesar de existir media docena de formatos, todos nos dan gigas a bajo precio, interconectan nuestros aparatos digitales, y ya no se concibe un ordenador sin lector de tarjetas.
Sin embargo, como siempre en el cruel mundo de la informática, ya hay quien está trabajando en el futuro. En el 2005 IBM presentó el proyecto Millipede para cambiar la tecnología EEPROM en la que se basan las tarjetas actuales, que a grandes rasgos usan electricidad para modificar pequeñísimos sectores de silicio. La tecnología de cambio de fase, que parece volver a ser noticia porque han publicado en Science, consiste en usar calor en vez de electricidad, y polímero cristalizable en lugar de silicio, poniendo los sectores alternativamente en fase cristalina o amorfa. Dicen que debería llegar a ser más barato, pero estos días desconfío bastante de aquellos que me propongan generar más calor en el interior de mi pequeño portátil.
Pues lo prometido es deuda. Hace un mes Cogollo y yo fuimos a una conferencia de Theo Jansen y todavía no os habíamos contado nada. ¿Te acuerdas de aquel anuncio de coches en el que aparecían unas extrañas máquinas andando por una playa? Pues ése.
Ya sabíamos que no trabaja con materiales obsoletos exactamente. Sus animales están fabricados con un tipo de cable eléctrico con refuerzo metálico que se fabrica en Holanda los tubos que, en la norma Holandesa, se utilizan para la canalización de los cables eléctricos en las viviendas convencionales. Tubos de PVC, un material termoplástico, lo que facilita trabajar con él. Para que os hagáis una idea el material se parece a los mangos de las escobas baratas, un tubo de metal resistente pero fácil de doblar a la vez al que se usa para hacer los aros de hula-hop. Puedes apostar a que Theo compra kilómetros de este cable totalmente nuevecito (unos 10km al año), así que de reutilizar basura poquito. (¡Gracias, Pablo!).
Pero le perdonamos porque a cambio tiene un método creativo con el que coincidimos plenamente: crea sistemas antes que objetos. Esto es un asunto clave para nosotros. En todos los talleres de Basurama que hacemos hablamos de esto y para que la gente lo entienda ponemos siempre el mismo ejemplo: imagina que quieres fabricar una silla y lo vas a hacer con basura. Lo más probable es que lo primero que hagas es copiar el modelo clásico de silla (cuatro patas, un respaldo y una pieza horizontal en la que sentarte). Has encontrado tubos de varios materiales; metal, plástico, cartón… un neumático, un tambor de lavadora y un cacho de lona de plástico. Tras un rato intentado unir el neumático a los tubos de metal con cinta adhesiva desistes y optas por hacer una silla sin patas. Con los tubos de cartón y la lona haces un respaldo que unes con más cinta adhesiva. Atas el tambor al neumático con algo de cuerda y ya tienes una silla. ¿Te imaginas el resultado? Algo parecido a esto:
Conste que este no fue el resultado final del taller, ¿eh?
No parece resistir mucho. Ni ser un objeto precisamente bonito. Esta claro que para hacer una silla normal lo mejor es tener madera y una fábrica de sillas.
No pasa nada. Ahora deja de jugar al doctor Frankestein y prueba esto: coge un material o un objeto cualquiera y experimenta con él sin buscar un resultado concreto. Por ejemplo un neumático. Pero sólo ese material. Puedes probar a cortarlo, a ver por dónde se puede y por dónde no. Puedes probar a unirlo a otros neumáticos por diferentes sitios (hay mil posibilidades) y en una de esas das con un sistema sencillo para unir dos neumáticos y se te ocurre que con ese sistema se podría hacer una silla. ¡Ay amigo!, ahí le has dado.
Esto mismo es lo que hizo Theo Jansen en su día. Antes de saber como iban a ser sus animales estudió diversos sistemas de movimiento. En aquellos tiempos del Amstrad lo más fácil era hacer maquetas como aquella que hizo Paaq, en las que estudiaba la relación entre la velocidad de movimiento de un sistema y la curva que describe el extremo inferior del “pie” del futuro animal, hasta dar con unas proporciones adecuadas de la pieza. La idea era saber qué proporciones entre los tubos daban la mejor combinación entre el máximo desplazamiento horizontal posible con el menor tiempo sin tocar el suelo, lo que da un mayor aprovechamiento del esfuerzo. Contaba en su conferencia que mediante este método de prueba y error llegó a dar con un algoritmo que relacionaba las “proporciones de patas ganadoras”, digámoslo así. Una especie de proceso de selección natural, donde los sistemas más efectivos se imponían a los menos efectivos. El video es un poco perro, pero si te fijas bien la maqueta que enseña está tan usada que la parte inferior de la pata ha dejado marcado en el tablero la trayectoria que sigue el pie. Curioso.
Y fue después de este hallazgo cuando vinieron los animales en sus diversas variedades. Bellísimas máquinas a las que no les sobra nada, porque todo elemento tiene una función. Imagínate que el pavo empieza por intentar reproducir un animal existente con cables, un león o una jirafa, por ejemplo. Seguramente habría llegado a algo parecido a esos bichos que hacen algunos artistas ambulantes doblando un cable fino. Objetos graciosos pero para nada útiles.
Busca las 7 diferencias.
Pero esto no es todo. Después de este descubrimiento se dedicó a inventar dispositivos varios con cables, botellas y tubos, básicamente, dando lugar a sistemas de émbolos que insuflaban aire a las botellas de plástico o tubos de catéter que expulsaban aire continuamente… cada sistema dio lugar a nuevas funciones que daban lugar a nuevos animales, capaces de cambiar de dirección o de retroceder al encontrar agua. En fin, dejo que Cogollo lo explique mejor porque el asunto da para otro post completo.
Pero bueno, veis la idea, ¿no? Primero inventar o descubrir un sistema sencillo y luego encontrarle una utilidad. Ale, a descubrir cositas.
Terri Bose es una mujer muy lista de Long Island que ha usado a sus hijos y sobrinos para hacerse rica. Y de una manera muy sencilla: observando qué les gustaba y vendiéndolo, como Herb Powell en aquel capítulo de los Simpson. Pero de otra manera, dejando que lo fabriquen los clientes. Terri, diseñadora gráfica de oficio, comparte en MakingFriends.com las manualidades que desarrolla junto a su familia, y vende en su tienda online los materiales necesarios.
Al parecer todo comenzó con las muñecas de papel. A la pequeña Jamie le encantaba recortar las revistas de mamá Terri. Ésta comenzó a buscar en internet muñecas de papel más molonas que una foto recortada de Penélope Cruz, y descubrió que nada satisfacía su -imagino que- exigente gusto estético. Así que se puso manos a la obra. Comenzó diseñando muñecos, ropas, vio que podía comenzar a vender pegamentos y tijeras, siguió con los collares y pulseras, el fieltro… Cuando se llega al fieltro ya no hay vuelta atrás. Terri había creado su propio imperio de la manualidad.
La excusa con la que hablo hoy de esta web es que tienen una sección dedicada a la reutilización de basura, incluida la informática. Pero lo interesante es que son los lectores de MakingFriends.com los que proponen las manualidades, convirtiendo así el sitio en un amable club social de mamás y chiquillos. Si echamos un vistazo al mapa de la web veremos que las categorías abarcan desde la celebración de fiestas (¡feliz Kwanza!) hasta los disfraces, trucos de scouts, accesorios para mascotas, velas, bisutería, dinosaurios… Es un asombroso compendio de sabiduría DIY infantil. Y en esta época de consumismo atroz, bueno es, al menos, asegurarnos un poco el futuro enseñando a nuestros pequeños a crear con sus manos. E incluso, como Terri, se puede vivir de ello.
Seré breve en el alegato prolinux de hoy: Linux es muy versátil. Ya comentamos que esta versatilidad, entre otras características, es la culpable de que existan distribuciones de Linux para equipos obsoletos.
La versatilidad de Linux reside en su modularidad: se toma como base del sistema operativo un núcleo que contiene una serie de funcionalidades básicas, por tanto comunes a todas las distribuciones: multitarea real, memoria virtual, librerías compartidas… A este núcleo se le pueden añadir módulos en función del hardware que estemos utilizando. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, la libertad a la hora de consultar cualquier código programado previamente hace que sea fácil crear derivaciones tomando como base siempre el núcleo.
Consola Nintendo DS con el sistema operativo DSLinux.
Así, nos podemos encontrar con Linux en casi cualquier cacharro con un procesador. El artículo 5 Most Popular Linux-hackable Gadgets lista cuatro distribuciones compiladas para consolas, Nintendo DS, Sony PlayStation, Game Cube y Xbox. Que tienes una consola más o menos antigua y ya no juegas con ella porque te compraste otra último modelo, instálale un Linux y de repente tendrás un ordenador para conectarte a Internet, por ejemplo. El artículo también habla de cómo instalar Linux en un ipod, aunque dice que no es nada fácil.
Comenzamos la semana anotando un par de webs que supongo que nos convendrá tener a mano en el futuro. La primera es Hardware Book, una impresionante recopilación de descripciones de enchufes y cables ¿Qué color da 5 voltios en una fuente de alimentación? ¿Cómo iban los pines del enchufe de un joystick? (¿alguien sabe por qué se enchufaba a la tarjeta de sonido, ya que estamos?) Todas esas respuestas, en HwB.
La otra web es un proyecto en sí mismo: Linux en monitores obsoletos, un intento de conectar sistemas VGA a los televisores viejos que duermen en nuestras buhardillas. Una aclaración: aunque muchos ordenadores de los 80 usaban la televisión como monitor, las tarjetas gráficas que anidan en nuestros PCs no lo permiten sin un adaptador de VGA a PAL. La idea de esta gente es toquetear la BIOS para reprogramar las tarjetas gráficas y pasar de añadir más hardware.
La carcasa es una caja de seda dental, los componentes electrónicos salieron de monitores viejos. Muy obsoleto todo.
La web está alojada en el sitio de la Northeastern University de Boston y su autor, Bryan Chafy, tiene otros interesantes proyectos como un lector de MP3 ¿No te impresiona? Pues comenzó a trabajar en ello a principios de los 90, antes de que existiera tal cosa en el mercado.
¿Os acordáis cuando se pusieron de moda los vaqueros rotos? Luego vinieron los gastados porque llevar unos de ese azul intenso recién comprado no molaba nada; era como cuando un niño estrenaba zapatillas en el cole y bajaba al recreo y no se le veía a él, solo dos deslumbrantes objetos blancos; y si el chaval estaba ya en septimo u octavo que es cuando los pies ya han crecido y el cuerpo no se ha desarrollado ni os cuento…
No es novedad que lo viejo está de moda: muebles de anticuario, chaquetas de ante de sindicalista, coches de coleccionista, móviles con el timbre de teléfono de tonos, edificios con decoración clásica… El espectro en el que lo antiguo peta es muy, muy amplio. Pero, claro, lo viejo hasta que llega a serlo está ocupando sitio y acumulando polvo mientras incomoda en calidad de trasto. Si somos lo suficientemente pacientes llega un día en el que se le cae la etiqueta de trasto y pasa a ser viejo.
Distressing kit (designobserver.com)
Aunque podemos esperar cuarenta años para que una vivienda sea nuestra no somos tan pacientes con los trastos. Por eso triunfa tanto este Distressing kit que proporciona, por 29 dólares de nada, todo lo necesario para añadirle unos años a cualquier objeto, y la proporcional cantidad de glamour, haciendo que pase de trasto a viejo en unas pocas horas.
En Steampunk Workshop no se dedican ni mucho menos a recuperar equipos o material obsoleto, sin embargo en algunos proyectos sí que han usado algún componente antiguo. Por ejemplo, en la construcción del teclado es espectacular observar la transformación que experimenta un teclado IBM, de esos grandotes que hacían ese sonido tan majo al pulsar las teclas.
Teclado IBM, antes y después (steampunkworkshop.com)
Son unos verdaderos manitas y en la página de cada proyecto explican perfectamente cada uno de los imposibles pasos. Hay detalles de auténtico profesional como el añadido en los botones de la pantalla LCD.
Detalle de los botones de la pantalla LCD (steampunkworkshop.com)
En definitiva, son unos verdaderos reyes del DIY. En obsoletos.org tomamos nota para intentar añadir un punto de sofisticación a proyectos como la Pink Jail Box, mucho menos señorial.
Semana linuxera Desde el lunes 17 hasta el domingo 23 de noviembre publicaremos cada día un post dedicado a una distro de Linux para equipos obsoletos.
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.