Como mi último post se alargó más de la cuenta, dejé pendiente la implementación del sensor de presencia mediante nuestra nueva plataforma de desarrollo. Bueno, pues ya va tocando.
Por si ya lo has olvidado, vamos a montar un sistema que detecta la presencia de gente mediante un PIR. Si hay alguien presente enciende unas luces paulatinamente hasta llegar a su máximo de intensidad y después, tras un cierto tiempo sin que se detecte a nadie, las apaga también paulatinamente. Aquí tienes el vídeo otra vez:
Para completar este magnífico artefacto necesitarás montar unos pocos “periféricos” además de la placa con el micro. Veámoslos uno por uno después del salto.
Me ha hecho especial gracia la ocupación de colocador de bolos, desempeñado por adolescentes hasta los años 40. Si hoy las boleras son la máxima expresión del posmodernismo colorista de la sociedad de consumo, el pasado nos evoca una infame sordidez en la que un chiquillo pobre nos contemplaba aburrido desde el fondo del pasillo de madera.
Lectura de hoy: la historia temprana de los videojuegos en Pixfans, que arranca mucho, mucho antes del Pong. En efecto, las máquinas arcade son hijas de otros entretenimientos como el cinematógrafo o el futbolín. Antes de la electrónica estaba la mecánica, claro.
En algunas es más difícil de percibir que en otras; ahora que, o el representante de Pachelbel (si tuvo) no era como los actuales o los herederos son trillonarios.
¡Una sintonía que nunca quedará obsoleta! (la original claro)
Ramón Peco escribe en El fotográfico sobre las particulares fotos de Miroslav Tichý. El artista checo que se fabrica sus propias cámaras, sus propias películas y sus propios marcos con material reutilizado consigue una estética que hace que cada foto se cotice entre 6.000 y 9.000 euros.
Pablo Iglesias Simón es profesor titular en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (más conocida como RESAD, que es un acrónimo horroroso) y gracias a alguno de sus alumnos hemos descubierto que este tipo tan majo firma sus apuntes con un sello de Creative Commons, o sea, que son libres para que todo el mundo pueda leerlos mientras quede clara su autoría. Esto, que en principio parece de Perogrullo, no es muy común en un espacio como la Universidad pública, donde todo el conocimiento generado con nuestros impuestos debería ser universalmente accesible. Por supuesto, un alumno siempre puede comprar los apuntes en las copisterías o bajarse material de la aplicación online que tenga la universidad. Pero Pablo sube sus apuntes a su propia página personal para que yo no tenga que acudir a las copisterías de la RESAD o pedirle a algún alumno su user y pass.
Entre todos los pdfs de su web, hay uno que nos ha llamado especialmente la atención: una lista de soportes analógicos y digitales de grabación y reproducción de audio (PDF, 123 KB). Como estos días andamos liadillos con esto de los formatos de conservación de información, esta lista nos ha ampliado notablemente los horizontes: desde el cassette al DVD-RAM BWF, con su precio, calidad, editabilidad, etc. Hay tanto formatos domésticos como profesionales, y todos ellos se usan hoy en día en mayor o menor medida (o sea, no hay ninguno totalmente obsoleto).
En un país como España, en el que cada año se vende un teléfono móvil por cada tres habitantes, se diría que no existe cultura de la reparación. Pero según El País, cada año se reparan tres millones de aparatos. Conste que, pese a las estupendas cifras, los obsoletos no conocemos a nadie que haya arreglado su móvil estropeado.
La unidad Zip de Iomega fue el mejor de los intentos que hizo esta empresa para sustituir a los clásicos disquetes de 3,5″. Estamos hablando del periodo comprendido entre 1994 y más o menos 1999.
En 1994 todavía no había CDs grabables aunque casi todo el software que se comercializaba ya venía en CD. A las memorias USB les faltaban unos años para nacer. Sin duda los disquetes de 3,5″ eran los reyes del almacenamiento portátil y a partir de ahí comenzaba la lista de aspirantes al trono, encabezada por la unidad ZIP.
Diferentes modelos de la unidad ZIP
La unidad Zip consistía en una unidad lectora, generalmente integrada en la CPU del ordenador (aunque también existieron modelos externos que se conectaban mediante el puerto paralelo o SCSI primero y por USB después) y unos discos magneto-ópticos que contenían los datos. El primer modelo tenía una capacidad de almacenamiento de 100MB, aunque posteriormente aparecieron modelos con capacidades de 250MB y 750MB.
Con semejante diferencia respecto a los disquetes en cuanto a capacidad de almacenamiento se refiere, cabe preguntarse por qué no triunfó este formato, al menos durante ese breve periodo que existió entre su aparición en el mercado y el nacimiento del USB, que fue el formato que realmente acabó con el disco de 3,5″.
A raíz de nuestra colaboración con los proyectos de Tíscar Lara en Medialab Prado, e incluso algún proyectillo más, estas semanas estamos informándonos sobre formatos de almacenamiento de información doméstica. Desde vídeo en Súper 8 hasta cintas de contestador automático (minicassettes). Con todo lo que vamos aprendiendo, inauguramos una nueva categoría en Obsoletos dedicada a los formatos de almacenamiento de información. Hablaremos de todo tipo de formatos: imagen, vídeo, música, información digital, etc. Formatos geniales que pasaron de puntillas por la historia, formatos terribles que se estandarizaron y enquistaron en el mercado durante años, formatos incomprendidos y adelantados a su tiempo…
En la medida de lo posible trataremos de no ceñirnos a la información técnica y trataremos de analizar por qué triunfaron o no, a qué otro formato sustituyó y por cuál fue sustituído y si sigue teniendo mercado o para qué se utiliza actualmente.
Seguro tienes por ahí alguna maquinita o consola portátil de las antiguas. Nintendo las fabricó y vendió por todo el mundo desde 1980 a 1991. Eran aparatos sencillos, de un solo juego, más parecidos a una calculadora que a un ordenador. Las maquinitas fueron el regalo de comunión de una generación (posiblemente la mejor manera de hacer callar a un niño en los 80)… luego las metimos en un cajón. Pues está en tu mano que vivan una segunda juventud.
Foto de Frenkieb
¿Tienes una? ¿Has pensado en rescatarla del trastero? Quítale el polvo y vete corriendo a buscar unas pilas, porque echarte una partidas no tiene precio (bueno las pilas unos 4€). Sin duda el artículo en la wikipedia tiene buena información y te ayudará a identificar los diferentes modelos, y en eBay averiguarás su precio de subasta.
¡Pero sólo en Obsoletos.org te damos más!
¿Que se te perdió la tapa de las pilas? ¡Fabrícate una! Cutter por aquí, cinta aislante por allá. También puedes comprarlas en e-bay.
Interesante y exhaustiva también esta guía de reparación para maquinitas, en inglés eso sí. También puedes tunear tu móvil con la Game&Watch como este japonés (pero hay que estar loco y ser japo):
Si buscas más información en la red sobre el tema no te pierdas estos links:
Hoy se han inaugurado las jornadas Open Up que se desarrollarán hasta el 23 de febrero en el centro cultural Medialab Prado. El objetivo es llenar de contenido y explorar las posibilidades de una pantalla recientemente instalada que cubre toda la fachada del edificio que da a la Plaza de las Letras.
Desde Obsoletos siempre estamos de acuerdo con proyectos que favorezcan la transparencia pero lo que más nos ha llamado la atención de la iniciativa es la forma de conseguirlo: hackear las cámaras para captar la señal y poder reproducirla a voluntad. Según han contado en la presentación la señal de cada cámara se envía mediante algún tipo emisor a un servidor central en algún centro de control del ayuntamiento donde se procesa toda la información. Así que la complicación del proyecto consiste en hackear los emisores y redirigir la señal a la pantalla de Medialab.
su tiempo de reacción y el de su teléfono no son compatibles. Es como si Usain Bolt le echara una carrera al profesor Stephen W. Hawking (para los amigos “el tipo de la silla de ruedas que soprendentemente todavía no está muerto”).
Obsoletos es un proyecto de investigación, creación y difusión de sistemas creativos de transformación de residuos tecnológicos.
Este blog es el espacio en el que el equipo de Obsoletos volcamos nuestras ideas, referencias y pensamientos en torno al mundo de la tecnología y la reutilización.
También queremos usar este espacio para dejar constancia de en qué nos gastamos la pasta, porque consideramos que el dinero público es algo muy importante y, la verdad, aún no sabemos qué coño hicieron con ciento cuarenta mil eurazos los tipos de las Keli Finder.